Enfermedad de Castleman

¿Qué es la enfermedad de Castleman?

La enfermedad de Castleman (EC) no es un cáncer. Es una enfermedad reactiva o inflamatoria, es decir, una proliferación de linfocitos (una de nuestras principales células de la defensa) normalmente dentro de los ganglios linfáticos que responden a un estímulo externo que el organismo detecta como nocivo. Cuando se pierde el control de esta respuesta la proliferación continúa sin fin, aunque el agente externo esté o no presente, y esto lo convierte en una respuesta anormal o enfermedad. Estos linfocitos no son “clonales”, es decir nacidos de una sola y única estirpe celular, y esto lo diferencia de un linfoma (verdadera neoplasia o cáncer hematológico)7.

La EC es una enfermedad atípica y muy rara (La prevalencia de la enfermedad es desconocida, pero se ha estimado en menos de 1/100.0001,2,3,4), que se puede presentar de dos formas diferentes. Bien una forma localizada llamada forma unicéntrica que es la más frecuente donde solo un ganglio linfático está afectado o bien presentarse de forma diseminada que es la multicéntrica y se ven afectados varios ganglios linfáticos. En función de la forma en la que se presente el tratamiento y el pronóstico son radicalmente diferentes. Así se clasifica desde hace más de 50 años que se descubrió la enfermedad7.

En la forma unicéntrica se produce un aumento exagerado del tamaño de un ganglio linfático o grupo de ganglios que permanecen juntos. Normalmente uno mismo lo puede apreciar en un solo lado de su cuello pero también pueden aparecer en cualquier parte de su cuerpo y en otros lugares como dentro del tórax o del abdomen. Para ello se necesita una ecografía o una tomografía axial computerizada (TAC). La biopsia es fundamente para su diagnóstico. Es importante saber que el proceso es benigno por muy grande que sea el tamaño que el ganglio haya podido alcanzar7.

En la forma multicéntrica se produce un aumento del tamaño de muchos ganglios, de forma general en todo el cuerpo y puede que también exista un aumento de tamaño del bazo (órgano linfático que se encuentra bajo las costillas en nuestro lado izquierdo) y/o del hígado. El proceso sigue siendo benigno, sin embargo, la respuesta proliferativa e inflamatoria, que explicamos al principio, y que afecta a todo el organismo si no se controla puede poner en peligro nuestra vida como lo haría una infección grave generalizada o un cáncer con metástasis7.

En la forma unicéntrica

En la forma unicéntrica se produce un aumento exagerado del tamaño de un ganglio linfático o grupo de ganglios que permanecen juntos. Normalmente uno mismo lo puede apreciar en un solo lado de su cuello pero también pueden aparecer en cualquier parte de su cuerpo y en otros lugares como dentro del tórax o del abdomen. Para ello se necesita una ecografía o una tomografía axial computerizada (TAC). La biopsia es fundamente para su diagnóstico. Debe conocer que el proceso es benigno por muy grande que sea el tamaño que el ganglio haya podido alcanzar7.

En la forma multicéntrica

En la forma multicéntrica se produce un aumento del tamaño de muchos ganglios, de forma general en todo su cuerpo y puede que también exista un aumento de tamaño del bazo (órgano linfático que se encuentra bajo las costillas en nuestro lado izquierdo) y/o del hígado. El proceso sigue siendo benigno, sin embargo, la respuesta proliferativa e inflamatoria, que explicamos al principio, y que afecta a todo el organismo si no se controla puede poner en peligro nuestra vida como lo haría una infección grave generalizada o un cáncer con metástasis7.

¿Qué lo causa?

En la forma de Castleman unicéntrica todavía hoy en día desconocemos la causa o agente externo o interno que lo pueda producir7.

En la forma multicéntrica, tenemos que diferenciar a su vez las formas producidas por el virus herpes humano tipo 8 (VHH8), también conocido como virus de Kaposi y en las que puede intervenir a su vez el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Estas serían pues: la enfermedad de Castleman asociada al VHH8 y la enfermedad de Castleman asociada al VHH8 y VIH. Se conocen muchos de los mecanismos por los cuales el VHH8 en colaboración o no con el VIH producen la enfermedad8,9,10

La forma multicéntrica en la que todavía hoy se desconoce una causa concreta es la que denominamos como Castleman multicéntrico idiopática. Se están invirtiendo muchos esfuerzos en la investigación de sus posibles causas. A medida que se produzcan los descubrimientos, este grupo irá disminuyendo progresivamente al crearse otros grupos etiológicos como en los anteriormente descritos7.

Lo que se conoce con verdadera fiabilidad es el papel que desempeña en todas las formas multicéntricas de la enfermedad, una molécula llamada interleucina 6 (IL-6). Esta proteína juega su papel normal o fisiológico en el organismo sano pero a partir de un aumento exagerado de su producción se desarrolla la enfermedad con todos sus síntomas y posibles daños. También se conoce la producción de otra IL-6 muy parecida a la humana sintetizada por el VHH8 (interleucina 6 viral) con un papel preponderante en los casos asociados a este virus. Este hecho es muy importante puesto que la IL6 y el receptor al que debe unirse para actuar son unas de las dianas terapéuticas bien desarrolladas para tratar esta enfermedad 7,8,9,10.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

En la forma unicéntrica pueden no existir síntomas aparte de la aparición de un bulto en el cuello, en la axila, en la región inguinal o bien dentro del tórax o del abdomen como hallazgo casual de una prueba de imagen realizada por cualquier otro motivo. No hay fiebre, ni cansancio ni otros síntomas generales. Se dice que los pacientes no tienen síntomas. Solo en una mínima parte de casos de este grupo, alguno de estos síntomas puede estar presentes7.

En las formas multicéntricas es casi la norma general la aparición de fiebre, cansancio, sudoración general, falta de aire y otra variedad de síntomas que pueden afectar a diferentes órganos: debilidad en miembros inferiores, tos, hinchazón de extremidades, hinchazón del abdomen, lesiones cutáneas, entre otras7.

En estas formas multicéntricas los análisis realizados al paciente muestran diversas alteraciones: anemia, aumento de la velocidad de sedimentación globular de la sangre (VSG), aumentos de diversas proteínas que son producidas por la inflamación general como son: la proteína C reactiva, las inmunoglobulinas, el fibrinógeno, la ferritina y la haptoglobina, entre otras. A su vez, algunos órganos podrían mostrar los efectos del avance de la enfermedad con aumento de la urea y creatinina, alteración de transaminasas o enzimas hepáticas y descensos de la albúmina7.

¿Cómo se diagnostica y se estadía?

El diagnóstico siempre se hace por el resultado de una biopsia. Esto es por el análisis por un médico especialista en Anatomía Patológica sobre la muestra del tejido que se habrá obtenido por una pequeña cirugía si el ganglio enfermo se encuentra cerca de la piel o por una cirugía abierta, si el ganglio está en el interior de una cavidad como el tórax o el abdomen7.

El diagnóstico siempre se hace por el resultado de una biopsia. Esto es por el análisis por un médico especialista en Anatomía Patológica sobre la muestra del tejido que se habrá obtenido por una pequeña cirugía si el ganglio enfermo se encuentra cerca de la piel o por una cirugía abierta, si el ganglio está en el interior de una cavidad como el tórax o el abdomen7.

Es necesario que el médico patólogo tenga experiencia en el diagnóstico de esta enfermedad puesto que puede resultar más fácil en casos muy típicos o característicos y muy difícil en otros cuyas elementos histológicos pueden ser imitadas o producidos por otras enfermedades (Castleman-like)7.

Es necesario conocer si el paciente es portador del virus de la inmunodeficiencia humana o si tiene datos de infección reciente o pasada por el virus herpes humano tipo 87.

El estadiaje de la enfermedad se realiza con la exploración general del médico que apreciará si existen ganglios aumentados en las zonas accesibles a la palpación y con las pruebas de imagen, generalmente por un TAC que incluye el cuello, el tórax y el abdomen-pelvis. Otras pruebas de imagen pueden ser utilizadas dependiendo de la disponibilidad y pueden dar información adicional de la actividad inflamatoria de la enfermedad como el PET-TAC (tomografía por emisión de positrones combinada con un TAC)7.

¿Cuál es el pronóstico?

La enfermedad de Castleman unicéntrica tiene muy buen pronóstico con curación de la enfermedad en el 912-95,311 % de los casos.

La enfermedad de Castleman multicéntrica tiene peor pronóstico con respecto a la forma unicéntrica pero ha mejorado su supervivencia de forma notable en los últimos años tras la aparición de nuevas terapias situándose en un 65 % a los 5 años9.

¿Cómo se vive con la patología?

Los pacientes con el diagnóstico de Castleman viven en el momento del diagnóstico un periodo de incertidumbre derivado de la rareza de la enfermedad y del escaso conocimiento de muchos médicos de esta patología que conlleva a tener una sensación de temor a no recibir el mejor tratamiento.

Los pacientes con la forma unicéntrica a pesar de haber sido objeto en muchos casos de cirugías mayores (laparotomía o toracotomía) con las molestias post-operatorias que conllevan, tienen una curación casi asegurada de la enfermedad con la cirugía y solo tienen que realizar las revisiones periódicas pertinentes con una vida completamente normal sin más tratamientos en la amplia mayoría de los casos.

Los enfermos con las formas multicéntricas cada vez más controlan los síntomas y pueden curarse de la enfermedad en muchos casos. Tienen que tratarse con diversos fármacos, seguir controles médicos muy exhaustivos y en muchos casos por largos periodos de tiempo. Sin embargo, deben tener esperanza por los importantes avances que se están realizando en los últimos años en el conocimiento de la enfermedad. Deben continuar un seguimiento de por vida.

  1. Casper C. Br J Haematol 2005;129(1):3–17.
  2. Dispenzieri A et al. Am J Hematol 2012;87(11):997–1002.
  3. Saeed-Abdul-Rahman I et al. Korean J Hematol 2012;47(3):163–77.
  4. Bower M et al. J Clin Oncol 2011;29(18):2481–6.
  5. Wong RS et al. Oral presentation at the 55th American Society of Hematology (ASH) Annual Meeting. New Orleans, LA, USA, 2013
  6. Van Rhee et al., Lancet Oncol 2014
  7. González García A, Moreno Cobo MA, Patier de la Peña JL. Diagnóstico y tratamiento actual de la enfermedad de Castleman. Rev Clin Esp. 2016 Apr; 216(3):146-56
  8. Fajgenbaum DC, van Rhee F, Nabel CS. HHV-8-negative, idiopathic multicentric Castleman disease: novel insights into biology, pathogenesis, and therapy. Blood 2014; 123: 2924-33.
  9. Bower M, Newsom-Davis T, Naresh K, Merchant S, Lee B, Gazzard B, et al. Clinical features and outcome in HIV-associated multicentric Castleman's disease. J Clin Oncol 2011;29:24 81-86.
  10. Dossier A, Meignin V, Fieschi C, Boutboul D, Oksenhendler E, Galicier L. Human herpesvirus 8-related Castleman disease in the absence of HIV infection. Clin Infect Dis 2013;56:833-42
  11. Talat N, Belgaumkar AP, Schulte KM. Surgery in Castleman's disease: a systematic review of 404 published cases. Ann Surg 2012;255:677-84.
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