Entender las pruebas médicas

Durante el tratamiento, tu médico solicitará pruebas para hacer un seguimiento del estado de salud general y de tu enfermedad.

Análisis de sangre

El análisis de sangre es la prueba más común. Sus resultados permiten al equipo médico saber cómo están funcionando tu hígado y tus riñones además de controlar los niveles de células sanguíneas como:

- Glóbulos blancos, como los linfocitos, que protegen el cuerpo frente a las infecciones. Los linfocitos son clave en la respuesta inmunitaria. Atacan a bacterias, toxinas y células del organismo que han sido invadidas por virus.

- Glóbulos rojos que transportan oxígeno por todo el organismo. Niveles bajos de glóbulos rojos pueden indicar que tiene anemia. La anemia puede hacer que se sienta cansado, es posible que su médico decida ponerle tratamiento.

- Plaquetas que participan en la coagulación. Si sus niveles son bajos puede presentar hematomas con facilidad, sangrar más de lo habitual, aunque sea un corte pequeño o un rasguño, o hemorragias nasales.

 

Pruebas genéticas

Estas pruebas detectan alteraciones en los cromosomas (son estructuras en el interior de la célula que les dicen cómo funcionar y replicarse). Se usan para estudiar el cáncer, para predecir la velocidad de progresión de la enfermedad y para saber si está creciendo lenta o rápidamente.

Una muestra de sangre pasa por diferentes pruebas en un laboratorio especializado para analizar:

- Que el sistema inmunitario funciona correctamente para mantenerle saludable.

- Si hay cromosomas anormales (test de FISH).

 

Pruebas de imagen

Radiografía de tórax:

Estas radiografías se utilizan para verificar que tu corazón y ganglios linfáticos están funcionando de forma correcta.

1) Escáner:
El escáner permite al médico ver el estadio de la enfermedad y también si se ha propagado a órganos importantes o a otras zonas de su cuerpo. Además les ayuda a escoger el tratamiento más adecuado para usted.

2) Tomografia computarizada (TC):
La TC muestra una imagen de sus órganos internos en tres dimensiones. El equipo médico puede utilizarla para comprobar si se han agrandado su bazo y sus ganglios linfáticos.

3) Escáner PET:
PET es el acrónimo de tomografía por emisión de positrones. Es útil para visualizar zonas donde la TC no llega, como los huesos

4) IRM:
La imagen de resonancia magnética o IRM puede ser necesaria cuando se es alérgico a los contrastes que utilizan otros tipos de escáner o si tiene problemas renales.

 

Muestras de tejido

Los médicos pueden hacer un diagnóstico preciso de tu afección a partir de una pequeña sección de tejido recogida mediante biopsia.

Mediante procedimientos de laboratorio especiales los médicos pueden observar el patrón de crecimiento y la composición de los tejidos.

1) Aspirado de médula ósea:

Se toma una muestra pequeña de fluido y células de la zona central del hueso utilizando una aguja muy fina para estudiarla en el laboratorio del hospital. Puede determinar qué está pasando en la médula ósea.

2) Biopsia

Es similar al aspirado. Usando una aguja muy fina se extrae una muestra del ganglio linfático o de la médula ósea. Después se examina con un microscopio para verificar cambios en su condición.

PHES/ HEM/ 0718/ 0011 - Última revisión: Julio 2018

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