Cansancio / fatiga

¿QUÉ ES LA FATIGA?

El cáncer o el tratamiento del cáncer produce fatiga, que es una sensación angustiosa, persistente y subjetiva de cansancio o agotamiento que no es proporcional a la actividad realizada e interfiere con el funcionamiento habitual y que no mejora con el reposo.

En personas sanas, la fatiga se entiende como agotamiento o cansancio que interfiere hasta cierto punto en las actividades diarias. Ocurre generalmente después de un esfuerzo extenuante o prolongado de algún tipo y es temporal. El descanso y abstenerse de esa actividad vigorosa puede ayudar a restaurar la energía y hacer que una persona sana se sienta mejor.

La fatiga relacionada con el cáncer y sus tratamientos, sin embargo, es diferente y más severa que la fatiga normal y tiende a durar más tiempo.

El simple descanso no te alivia este tipo de fatiga, que ha sido definida por National Cancer Network como una sensación:  angustiosa, persistente, subjetiva de cansancio o agotamiento relacionados con el cáncer o con el tratamiento de cáncer que no es proporcional a la actividad realizada e interfiere con el funcionamiento.

La astenia (el término médico para la debilidad o la pérdida de fuerza) a menudo la acompaña o es un componente de la fatiga. Relacionados con ella, también pueden estar la dificultad de concentración, mareos o cierto desinterés por lo que sucede a tu alrededor.

En pacientes con enfermedades hematológicas, la fatiga y astenia pueden deberse a varios motivos.  Debes informar a tu médico si esa fatiga o debilidad es persistente y no asumir simplemente que es una consecuencia inevitable de tu diagnóstico y tratamiento.

¿QUÉ CAUSA LA FATIGA EN PACIENTES CON CÁNCER DE LA SANGRE?

La fatiga relacionada con el cáncer puede presentarse debido a:
  • Distintos tipos de cáncer de la sangre, entre ellos, la leucemia, el linfoma, el mieloma, los síndromes mielodisplásicos o las neoplasias mieloproliferativas.
  • Los efectos secundarios del tratamiento del cáncer

Entender las causas de la fatiga relacionada con el cáncer de la sangre puede suponer un reto ya que la fatiga tiene más de una causa.


Cuando los pacientes con cáncer empiezan el tratamiento, muchos de ellos ya se sienten cansados por haberse sometido a pruebas médicas y cirugías, y por la tensión emocional de tener que enfrentarse con el diagnóstico del cáncer.
Después de iniciar el tratamiento, la fatiga empeora. El tratamiento del cáncer casi siempre afecta el nivel de energía. Algunos estudios sugieren que la anemia, el aumento de la actividad inmunitaria inflamatoria, la alteración del ritmo circadiano relacionada con el cáncer y los tratamientos contra el cáncer son factores que pueden contribuir a la aparición de la fatiga.
  1. ANEMIA
  2. La anemia, que implica una deficiencia de glóbulos rojos (encargados de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo), puede ser un factor importante en la fatiga relacionada con el cáncer. Muchos pacientes con anemia se sienten cansados y débiles. La causa de la anemia puede ser el cáncer mismo o los tratamientos.

    Al menos el 60% /70% de pacientes con cánceres de la sangre tienen anemia en el momento del diagnóstico y la mayor parte de pacientes padece anemia en algún momento del curso de la enfermedad.

    Si tu médico sospecha que tienes anemia, será necesario realizar un examen físico y una analítica. Es aconsejable llevar a un familiar o cuidador contigo a tu cita. Él o ella puede ser capaz de añadir algún dato más a la información proporcionada.  Recuerda informar de cualquiera de los siguientes síntomas: dificultad para respirar, falta de energía y motivación, hinchazón en las piernas (especialmente en los tobillos), vértigo, dolor de cabeza, escalofríos, cambios de apetito…

    Un simple análisis de sangre determinará tu nivel de hemoglobina, que mide el número de glóbulos rojos en el cuerpo. Bajos niveles de hemoglobina indican anemia.

    Los niveles de hemoglobina normal oscilan de 14 a 18 g/dL para los hombres y 12 a 16 g/dL para las mujeres. Sí tu nivel de hemoglobina está 2 gramos o más por debajo del nivel normal que tenía previo al diagnóstico, se considerará que tienes anemia.

  3. AUMENTO DE LA ACTIVIDAD INMUNITARIA INFLAMATORIA
  4. Existen indicios de que la activación anormal del sistema inmunitario puede causar fatiga relacionada con el cáncer. Las citoquinas, sustancias químicas de origen natural, son proteínas que los glóbulos blancos liberan normalmente en respuesta a los procesos inflamatorios.

    El cáncer y su tratamiento también pueden alterar los niveles de citocinas. Las citocinas trasmiten mensajes que contribuyen a regular los sistemas inmunitario y endocrino. Pero, en cantidades altas, las citocinas pueden ser tóxicas y están relacionadas con procesos inflamatorios responsables de causar fatiga.

  5. ALTERACIÓN DEL RITMO CIRCADIANO
  6. Se está investigando la posibilidad de que el cáncer y/o sus tratamientos produzcan alteraciones del ritmo circadiano y, como resultado, causen la fatiga relacionada con el cáncer.

     
  7. TRATAMIENTOS DEL CÁNCER
  8. Los investigadores están tratando de entender mejor cómo los tratamientos del cáncer causan la fatiga relacionada con el cáncer.

HACER FRENTE A LA FATIGA EN LA VIDA COTIDIANA

Ejercicio

El ejercicio físico habitual puede ayudar a las personas con cáncer a sentirse mejor y tener más energía. Está en estudio el efecto del ejercicio sobre la fatiga de los pacientes de cáncer.

Algunos pacientes que participaron en ensayos clínicos informaron sobre los siguientes beneficios del ejercicio: más energía física, mejor apetito, más capacidad para realizar las actividades de la vida diaria normales, mejor calidad de vida, más satisfacción con la vida, mayor sentimiento de bienestar…

La actividad física moderada (3-5 horas por semana) puede ayudar a mejorar la fatiga relacionada con el cáncer. Es más probable que se cumpla con un plan de ejercicio si se elige un tipo de ejercicio que permite disfrutarlo.

Los ejercicios que entrenan la mente y el cuerpo, como el tai chi y el yoga, pueden ayudar a aliviar la fatiga. Estos ejercicios pueden ser muy beneficiosos porque combinan: movimiento, estiramiento, equilibrio y respiración controlada con actividades espirituales como la meditación.

Plan de actividad y descanso

Los cambios en la rutina diaria hacen que el cuerpo consuma más energía. La planificación de una rutina regular puede mejorar sueño y ayudar a que el paciente tenga más energía durante el día. Establecer un programa de horarios regulares de actividad y descanso ayuda a aprovechar al máximo la energía.

Terapia de conversación

Los terapeutas usan la terapia de conversación (orientación) para tratar ciertos trastornos emocionales y de comportamiento. Esta clase de terapia ayuda a los pacientes a modificar el modo en que piensan y afrontan ciertas cosas.

La terapia de conversación puede ayudar a disminuir la fatiga de un paciente de cáncer al trabajar en los problemas relacionados con el cáncer que empeoran la fatiga.

CUÍDATE

A continuación, hay algunas sugerencias que tal vez te ayuden a mejorar tu bienestar si padeces fatiga relacionada con el cáncer de la sangre.

Se flexible
  • No compares tu nivel de energía actual con el que tenías antes del diagnóstico.
  • Fíjate metas realistas: es posible que no puedas realizar todo lo que deseas hacer todos los días.
  • Cuando te sientas cansado, permite que otras personas te ayuden.
  • Distráete, concéntrate en algo que no tenga nada que ver con la fatiga, escucha música, lee un libro, reúnete con amigos o sal a dar un paseo a pie para disfrutar del contacto con la naturaleza.
  • Mantente activo: La actividad física regular puede servir para aliviar la fatiga en algunas personas..
  • Dedica especial atención a las actividades que te ayudarán a tener cada vez más fuerza, pero que no te agoten el nivel de energía. El ejercicio ligero, como caminar, también puede ayudar a relajarte y a dormir mejor.
Adopta una alimentación saludable

Los pacientes con cáncer corren el riesgo de sufrir desnutrición y otros problemas ocasionados ya sea por el cáncer o el tratamiento del cáncer (pérdida del apetito, náuseas, vómitos e incapacidad de absorber las sustancias nutritivas).

Es importante que los pacientes consuman una dieta equilibrada que les proporcione suficientes líquidos, calorías, proteínas, vitaminas y minerales.

  • El consumo de hierro es fundamental; por lo tanto, intenta consumir alimentos ricos en hierro como verduras de hoja verde y carne roja.
  • Mantén tus niveles de energía con pequeñas comidas frecuentes o refrigerios durante el día.
  • Puede que te resulte útil consultar con un dietista para crear un plan de alimentación que se adapte a sus necesidades calóricas, y para aprender a preparar alimentos sencillos y saludables.
  • Tome muchos líquidos descafeinados durante el día. La hidratación adecuada es muy importante para prevenir y tratar la fatiga.
Maneja el estrés

Los efectos del estrés pueden mejorarse, en parte, a través del ejercicio, las técnicas de relajación, la meditación consciente, las prácticas espirituales y/o religiosas, la vida social y la orientación psicológica. Considera los hábitos de sueño.

Los siguientes consejos quizás te ayuden a mejorar la calidad del sueño:

  • Dedica tiempo a actividades relajantes antes de irte a la cama, por ejemplo, darte un baño o una ducha tibia, leer, escribir un diario, practicar yoga, meditar o escuchar música relajante.
  • Acuéstate a la misma hora todas las noches.
  • Usa el dormitorio solamente para dormir.
  • Mantén la habitación fresca, silenciosa y oscura.
  • Usa ropa de cama y de dormir cómoda.
  • Evita la cafeína, el alcohol y los alimentos con mucha azúcar antes de irte a acostar.
  • Evita los videojuegos, la televisión, el móvil y las redes sociales antes de acostarte y durante la noche.
  • Prívate de largas siestas diurnas que puedan interferir con el sueño de la noche. Si necesitas echarte una siesta, es aconsejable que no duermas por más de 30 minutos.
Planifícate de antemano

Si es posible, programa las citas de tratamiento del cáncer para los días y horas en los que causen el menor nivel de impacto posible sobre tu trabajo u otras actividades.

Pide ayuda

Pide ayuda con las tareas habituales, tales como hacer las compras, cocinar, realizar los quehaceres domésticos, lavar la ropa o conducir.

Procura obtener apoyo. Los grupos de apoyo pueden resultar reconfortantes e informativos para muchos pacientes y sus familias.


Referencias

Understanding Fatigue. Guia editada por International Myeloma Foundation (IMF). Traducción @teresaregueiro. Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple.

Instituto Nacional del Cáncer:

https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/efectos-secundarios/fatiga/fatiga-pdq

Leukemia&Lymphoma Society

https://www.lls.org/sites/default/files/file_assets/FS3S_Span_Cancer%20Related_Fatigue_Facts_2_17_FINAL.pdf


PHES/ HEM/ 0618/ 0002 - Última revisión: Julio 2018

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