Uso seguro de medicamentos

Conviértete en un paciente informado.

Disponer de una información más amplia acerca de las medicinas prescritas por los médicos debería ayudarnos a obtener de las mismas los máximos beneficios reduciendo al mismo tiempo las posibilidades de equivocación al tomarlas. Para lograr estos objetivos es recomendable:

Conocer tu historial médico: Hacer una lista con las medicinas que tomamos, documentar los datos importantes del historial médico familiar, como por ejemplo el de parientes cercanos que tengan o hayan tenido enfermedades tales como complicaciones cardiovasculares, diabetes, cáncer, trastornos mentales o intolerancia a determinados medicamentos.

Como parte de tu plan de tratamiento, consulta al médico y a otros profesionales de la salud que te atiendan sobre posibles cambios en tu vida diaria que puedan ayudarte a recuperar la salud, incluidos un cambio en tus rutinas de sueño, una dieta especial o una modificación de tu programa de ejercicio físico.

Informa al médico de cualquier alergia a la medicación (aun cuando sólo tengas la sospecha de haber sufrido una reacción alérgica anterior a un medicamento determinado), si estás embarazada, tienes planes de quedarte embarazada o estás dando el pecho.

Pregunta sobre los posibles efectos secundarios de la medicación e informa al médico si crees haber experimentado alguna reacción adversa a cualquier medicamento que hayas tomado en el pasado.

Sigue las indicaciones de tu médico, farmacéutico o profesional de atención sanitaria respecto a cómo tomar el preparado y no las modifique a no ser que ellos te comuniquen que lo hagas. Infórmate de qué debes hacer si se lt olvida tomar una dosis o si piensas que has ingerido más medicamento de lo que debía.

Evite los errores de medicación

Antes de acudir a la cita con el médico, haz una lista exhaustiva de todos los medicamentos que estás tomando, incluidos los obtenidos con receta y los medicamentos y suplementos dietéticos adquiridos en la farmacia o cualquier otro establecimiento. Ello incluye también las hierbas y remedios naturales. Lleva la lista contigo siempre que acudas a la consulta del médico o de cualquier otro profesional de atención sanitaria.

En la farmacia, pídele al farmacéutico cualquier duda que te surja, alargue la conversación con el médico o farmacéutico hasta que te expliquen todo de una manera que puedas entender. Éstas son solo algunas preguntas que le pueden surgir:

  • ¿Por qué tengo que tomarlo?
  • ¿Cuánto debo tomar y con qué frecuencia?
  • ¿Cuál es el mejor momento para tomarlo?
  • ¿Durante cuánto tiempo tengo que tomarlo?
  • ¿Tiene efectos secundarios? ¿Qué debo hacer si se presentan?
  • ¿Qué debo hacer si se me olvida tomar una dosis?
  • ¿Interactúa este medicamento con las otras medicinas que tomo o con algún alimento?
  • ¿Cuánto tardaré en empezar a sentirme mejor?
  • ¿Cuándo debo volver a la consulta del profesional de atención sanitaria?

En el hospital, no permitas que nadie te administre tu medicación sin que hayan comprobado antes tu historial médico. Así ayudarás a evitar que te administren la medicación de otro paciente.

En casa, guarda las medicinas dentro de sus envases originales etiquetados. Así podrás identificar las pastillas y seguir las indicaciones correspondientes.

No guardes los medicamentos en un lugar húmedo o expuesto a los rayos del sol, ya que la humedad, el calor y la luz pueden afectar a la eficacia e integridad de los mismos.

No guardes los medicamentos en el frigorífico a menos que se te indique que lo hagas, y evita que las medicinas líquidas se congelen.

Guarda los medicamentos fuera del alcance de los niños.

No tomes los medicamentos a oscuras; aunque pienses que sabes exactamente qué contiene el bote que está en tu mesilla de noche, enciende la luz para asegurarte.

No tomes nunca la medicina recetada a otra persona ni compartas la tuya con nadie, aun cuando la otra persona parezca tener la misma enfermedad.

Lea el prospecto

Recomendamos encarecidamente a todos los pacientes que lean el prospecto que acompaña a todos los productos medicinales regulados. Este prospecto se encuentra dentro del envase original de la medicina.

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